A los 50 años, Keiko Fujimori, líder del partido Fuerza Popular e hija del expresidente Alberto Fujimori, se presenta por cuarta vez como candidata a la presidencia de Perú. Las elecciones, programadas para el 12 de abril, la colocan nuevamente como una de las principales favoritas para llegar a la segunda vuelta, escenario en el cual ha sido derrotada en tres ocasiones previas, en 2011, 2016 y 2021, por Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski y Pedro Castillo, respectivamente.
La situación actual del país, caracterizada por un clima de inseguridad y un creciente malestar social, podría terminar beneficiándola, según especialistas. Keiko recurre al legado de su padre, reconocido por las políticas que devolvieron el orden interno en la década de los 90. En sus intervenciones públicas, subraya la relación entre aquellas acciones y su propia capacidad para enfrentar los problemas de seguridad del presente. La politóloga Denisse Rodríguez-Olivari señala que este planteamiento conecta con un electorado fatigado por la inestabilidad y que vincula a los Fujimori con el retorno de la tranquilidad en tiempos pasados.
Sin embargo, Keiko también enfrenta el obstáculo perenne del antifujimorismo, una de las identidades políticas más arraigadas del país. Este movimiento de rechazo, alimentado por los escándalos de corrupción, las violaciones a los derechos humanos y la concentración de poder durante el mandato de Alberto Fujimori, ha sido crucial para impedir que Keiko alcance la presidencia. Rodríguez-Olivari señala que este rechazo ha permitido, en el pasado, la elección de adversarios muy distintos entre sí, desde tecnócratas como Kuczynski hasta representantes de la izquierda como Castillo.
En cuanto a sus fortalezas, Fuerza Popular se ha consolidado como una de las organizaciones políticas más disciplinadas y con mayor representación parlamentaria del país. Kathy Zegarra, analista de la Red de Politólogas de Perú, destaca que la estructura sólida del partido le otorga una ventaja significativa en un entorno político caracterizado por su volatilidad. Además, subraya que Keiko ha mantenido un sólido bloque de votantes leales, lo que le da estabilidad en cada proceso electoral.
No obstante, este intento presidencial también está plagado de contradicciones. Aunque Fujimori utiliza un discurso de orden y justicia, críticos apuntan que su bancada apoyó iniciativas legislativas vistas como «procrimen», lo que podría debilitar su posición frente a las exigencias de seguridad ciudadana.
La campaña de Keiko también enfrenta críticas sobre la ambigüedad con la que aborda la figura de su padre; en diferentes momentos ha oscilado entre reconocer errores de su gestión y defender sus logros, un enfoque que busca captar tanto a los leales al fujimorismo como a los indecisos críticos.
A medida que se acerca la fecha electoral, la heredera de Fujimori parece decidida a capitalizar las preocupaciones de la sociedad peruana mientras busca convencer a los votantes de que, esta vez, puede superar la barrera que representa el antifujimorismo. Los analistas coinciden en que estas elecciones serán una prueba fundamental tanto para ella como para el complejo panorama político en Perú, que sigue marcado por la profunda desconfianza hacia las instituciones.
Fuente: France 24 (https://www.france24.com/es/am%C3%A9rica-latina/20260410-keiko-fujimori-lo-vuelve-a-intentar-la-cuarta-ser%C3%A1-la-vencida)